Arquímedes: La Increíble Defensa de Siracusa con sus Máquinas de Guerra

Hola a todos los curiosos de la historia. Hoy les hablaré sobre un formidable enemigo de Roma, quien no empuñó una espada o una lanza contra ellos, sino que puso su gran talento científico al servicio de su patria para atemorizar a sus enemigos. Esto es algo que ha sucedido muchas veces en la historia. Cuántos grandes avances científicos y tecnológicos tienen un trasfondo puramente bélico. Y ese es el caso de Arquímedes de Siracusa, un genio de las matemáticas, la física y la astronomía.

Los ingenios de Arquímedes pusieron en apuros a las tropas romanas que sitiaban su ciudad. Pero ¿quieres saber cómo lo hizo? Entonces quédate aquí hasta el final. Y recuerda compartir. ¡Hasta la próxima!

Índice de contenidos

Vida de Arquímedes

Arquímedes nació en Siracusa en el año 287 a.C., aunque la fecha exacta es incierta. Arquímedes: La Increíble Defensa de Siracusa con sus Máquinas de Guerra Poco se sabe de su vida personal: si tuvo esposa o hijos. Se cree que recibió educación en Alejandría, que era el centro de la ciencia en el Mediterráneo en aquellos tiempos. Es posible que adquiriera allí conocimientos en matemáticas e ingeniería. No se sabe a qué edad regresó a Siracusa, pero seguramente mantuvo buenas relaciones con los gobernantes.

Uno de sus inventos más famosos es el tornillo de Arquímedes, diseñado para extraer agua de la bodega del barco más grande de su época, que por cierto él mismo diseñó para el rey Hierón de Siracusa. Este barco fue enviado a Alejandría como regalo para el rey Ptolomeo III Evergetes.

La defensa de Siracusa

En el año 214 a.C., la situación de Siracusa y de toda Sicilia era delicada. Aníbal seguía luchando en Italia contra las legiones de Marcelo. Arquímedes: La Increíble Defensa de Siracusa con sus Máquinas de Guerra El desembarco de nuevas tropas cartaginesas en Agrigento y la defección del consejo de Siracusa a favor de Cartago desequilibraron la situación aún más. El rey Hierón de Siracusa, aliado de Roma, murió en circunstancias sospechosas y dos hermanos cartagineses, Hipócrates y Epícides, se hicieron con el control de la ciudad y pactaron una alianza con Cartago.

Marcelo trató de hacer que los habitantes de Siracusa se rindieran, pero no tuvo éxito. Intentó un asalto contra las murallas de la ciudad, pero Arquímedes puso en marcha sus máquinas de guerra, capaces de levantar barcos e incendiarlos a distancia, lo que provocó el pánico entre las tropas romanas. Por lo tanto, el asalto se convirtió en un bloqueo, ya que era arriesgado acercarse a la ciudad con todos esos mecanismos destinados a hundir la flota romana.

Entre los ingenios de Arquímedes, conocemos la garra de Arquímedes y el rayo de calor, también conocido como el fuego griego. La garra de Arquímedes era una especie de grúa con un gancho de metal que podía incrustarse en la proa de los barcos enemigos y luego izarlos y hacerlos caer bruscamente al agua. El rayo de calor consistía en utilizar espejos cóncavos para concentrar los rayos del sol en un punto de los barcos enemigos y así provocar un incendio a bordo.

Pasaron dos años y en el verano del 212 a.C. Arquímedes: La Increíble Defensa de Siracusa con sus Máquinas de Guerra, Marcelo descubrió un tramo de muralla más accesible y logró saquear los barrios adyacentes a este punto. Después, los siracusanos se refugiaron en la vieja Ortigia y resistieron el asedio. El cartaginés Himilcón llegó en auxilio de sus aliados, pero todos sus ataques fueron rechazados por las legiones de Marcelo. La situación se estancó, pero esta vez el enemigo no era un ejército, sino una plaga que afectó tanto a cartagineses como a romanos, dejando a los primeros sin muchos de sus líderes.

Después de un último fracaso en el asedio, Medíx, uno de los líderes mercenarios hispanos que defendían Siracusa, negoció en secreto con Marcelo para abrirle las puertas de la ciudad. Así fue como toda la ciudad, incluida Ortigia, cayó en manos romanas. Marcelo saqueó la ciudad y se llevó consigo el tesoro y las obras de arte más famosas para exhibirlas en Roma. Entre las víctimas del saqueo se encontraba el genio que había mantenido a raya a la flota romana durante meses.

Según Plutarco, Arquímedes murió durante el asalto final. Un legionario romano irrumpió en su estudio y, por desconocimiento de las explicaciones del sabio o

5/5


Si quieres conocer otros artículos parecidos a Arquímedes: La Increíble Defensa de Siracusa con sus Máquinas de Guerra puedes visitar la categoría Historia Mundial.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *