El sorprendente papel del melón en la II Guerra Mundial: un aliado inesperado

Hola curiosos y curiosas, soy JJ y bienvenidos a Historias de la Historia, ese pequeño lugar donde se cuenta la historia de otra manera. En este artículo les contaré la curiosa historia del descubrimiento de la penicilina.

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El descubrimiento de la penicilina

Después de la Primera Guerra Mundial, el capitán del cuerpo médico Alexander Fleming regresó a su trabajo como microbiólogo en el Hospital Saint Mary de Londres. Fleming quedó impactado por la alta mortalidad causada por infecciones en las heridas de guerra y decidió buscar un nuevo antiséptico que pudiera evitarlas.

A finales de julio de 1928, antes de irse de vacaciones, Fleming dejó varias placas inoculadas en su laboratorio para que creciera una bacteria patógena, el estafilococo. Al regresar en septiembre, encontró una de esas placas contaminada con un moho llamado penicillium. El sorprendente papel del melón en la II Guerra Mundial: un aliado inesperado Fleming observó que alrededor del hongo, las colonias de estafilococos más cercanas estaban muertas, mientras que las más lejanas se habían reproducido normalmente. Esto le llevó a darse cuenta de que el hongo liberaba alguna sustancia bactericida, a la que llamó penicilina.

A pesar de su descubrimiento, la obtención y purificación de la penicilina resultaron difíciles y no despertaron mucho interés en la comunidad científica. Fue hasta 1938 que el médico Howard Florey y los bioquímicos Ernest Boris Chain y Norman Heatley, del Instituto de Patología de Oxford, retomaron la investigación y lograron desarrollar métodos para producir penicilina a pequeña escala.

Producción en masa de penicilina

Sin embargo, se enfrentaron a dos problemas: la escasa cantidad de penicilina obtenida y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. El sorprendente papel del melón en la II Guerra Mundial: un aliado inesperado Estas circunstancias los llevaron a buscar un lugar fuera de la guerra para continuar con sus investigaciones. En 1941, Florey y Heatley se trasladaron a Estados Unidos, donde recibieron apoyo para aumentar la producción de penicilina en el Laboratorio de Investigación del Departamento de Agricultura en Peoria, Illinois.

A pesar de los avances, la producción seguía siendo insuficiente. Fue entonces cuando, en junio de 1943, Mary, una ayudante de laboratorio, encontró un melón cubierto de un hongo amarillento altamente productivo de penicilium gris. Este descubrimiento marcó un punto de inflexión, ya que permitió producir hasta mil veces más penicilina que con el método original de Fleming. El sorprendente papel del melón en la II Guerra Mundial: un aliado inesperado

Para junio de 1944, las compañías farmacéuticas estadounidenses ya producían 100.000 millones de unidades de penicilina al mes, suficiente para tratar a miles de soldados aliados. Este avance en la producción masiva de penicilina se convirtió en un factor crucial para el éxito de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, ya que las fuerzas enemigas tenían que depender de antibióticos menos eficaces.

Conclusiones

Gracias al descubrimiento de la penicilina y a su producción en masa, se logró salvar innumerables vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Este avance médico sin duda marcó un hito en la historia de la medicina y sigue siendo uno de los antibióticos más utilizados en la actualidad.

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