La Guerra Civil española: Un análisis profundo y objetivo

La Guerra Civil española inicia en julio de 1936, cuando el ejército de África se sublevó contra el gobierno del Frente Popular. Varios enclaves peninsulares se alzaron en apoyo a la sublevación. El general Franco, que se encontraba en las Palmas, recibió la noticia y partió con prontitud hacia Marruecos para ponerse a las órdenes de los sublevados.

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Antecedentes

En 1923, Miguel Primo de Rivera instauró una dictadura militar con el apoyo del Rey Alfonso XIII. Siete años después la dictadura terminó y el país, que estaba atrasado social y económicamente, convocó elecciones municipales. La coalición de partidos republicanos moderados y de izquierda obtuvo la victoria en las grandes ciudades, lo que llevó a la proclamación de la Segunda República y a la elaboración de una nueva constitución.

La constitución, aprobada en diciembre de 1931, fue anticlerical y causó la oposición de muchos sectores. La ola de anticlericalismo generó disturbios en varias ciudades, donde muchos conventos y edificios religiosos fueron quemados y profanados. En 1933 hubo nuevas elecciones, esta vez ganadas por una coalición de derechas encabezada por Alejandro Lerroux, y los años siguientes fueron de gran inestabilidad y tensión social.

El Golpe de Estado

En julio de 1936 se celebraron elecciones generales que ganó la coalición de izquierdas, el Frente Popular. El país estaba divido, las posiciones políticas se habían radicalizado y la derecha empezó a perder la fe en la legalidad. El asesinato de José Calvo Sotelo, destacado líder de la oposición, por parte de fuerzas izquierdistas, fue la chispa que encendió la sublevación militar. La Guerra Civil española: Un análisis profundo y objetivo El general Francisco Franco se unió al golpe y, con la ayuda del ejército de África, planeó la ocupación de ciudades importantes en un plazo de dos días.

La sublevación fracasó en Madrid y Barcelona gracias a la determinación de ciertas fuerzas de seguridad y tropas leales al gobierno, aunque la guerra se enquistaría durante tres largos años. La península se dividió en dos zonas: la republicana y la llamada zona nacional. Países vecinos de España, como Inglaterra y Francia, promovieron la no intervención aunque algunos países se salieron del acuerdo y suministraron armas y combustible a los bandos enfrentados.

Consecuencias

La Guerra Civil representó una guerra fratricida entre hermanos y provocó víctimas en ambos bandos. La lucha de clases que habría dado lugar a una revolución social se convirtió en una guerra de clases. Los civiles armados, también conocidos como las "milicias valientes", desataron el terror en la retaguardia y se caracterizaron por su indisciplina. La guerra también fue un laboratorio de experimentación de nuevas armas y métodos bélicos, suministrados por diferentes potencias, incluyendo fuerza sería voluntaria italiana y ayuda de la Unión Soviética a cambio del oro del banco de España.

La Guerra Civil Española fue un conflicto bélico que se dio entre el bando republicano y el bando nacional. Duró desde el 17 de julio de 1936 hasta el 1 de abril de 1939, tras la caída de Madrid y el último parte de guerra firmado por Francisco Franco.

Antecedentes

La República Española había sido proclamada el 14 de abril de 1931 y el gobierno de la misma estaba liderado por Manuel Azaña. La Guerra Civil española: Un análisis profundo y objetivo El gobierno llevó a cabo diversas medidas secularizadoras que fueron mal vistas por la Iglesia católica y los grupos conservadores. El 10 de agosto de 1932 se dio un intento de golpe de Estado por parte del general Sanjurjo que fue sofocado por las fuerzas gubernamentales. Este fue uno de los primeros indicios de la tensión política y social que se estaba viviendo en España en aquellos años.

Desarrollo del conflicto

El 18 de julio de 1936 se dio una sublevación militar en el protectorado de Marruecos que fue liderada por el general Francisco Franco. El objetivo de la sublevación era acabar con el gobierno del Frente Popular que se había instaurado después de las elecciones de febrero de 1936 y que estaba liderado por el socialista Largo Caballero. La sublevación se extendió rápidamente a la península y se inició el conflicto bélico.

Cruzar el Estrecho y la retaguardia

Tras el exitoso cruce del Estrecho por parte de las tropas del ejército de África, los generales del bando nacional decidieron nombrar a Franco como generalísimo de todos los ejércitos y jefe del nuevo estado erigido en la zona sublevada. Mientras tanto, en Madrid, el gobierno de Giral se derrumbó y Largo Caballero fue designado presidente del gobierno republicano.

La despiadada contienda dejó más de 8000 religiosos muertos por parte del bando republicano y la guerra se convirtió en una cruzada contra los enemigos de la religión, lo que supuso el espaldarazo de la iglesia al bando de Franco. Sin embargo, las tropelías también se dieron en la retaguardia nacional, ya que las órdenes del general Mola eran claras: usar tanta violencia como fuese menester. Muchas de estas muertes no fueron más que venganzas personales. La Guerra Civil española: Un análisis profundo y objetivo

Brigadas Internacionales y batallas clave

Los dos bandos se enfrentaron con ejércitos engrosados por soldados de quintas. Los combatientes lucharon en el bando que había triunfado en su pueblo, ciudad o provincia, siendo la lealtad geográfica la realmente mayoritaria. Además, los republicanos contaban con las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios extranjeros de más de 50 países.

La gran ofensiva de Madrid fue planificada como un movimiento convergente de las tropas de Mola por el norte y las de Franco por el sur. La batalla de Madrid fue un enfrentamiento clave, en el que los defensores de la república se batieron con gran dureza.

La tercera fase de la guerra culminó con la descomposición política de la república por sus propias divisiones internas. Los republicanos, tras un gran éxito inicial, fueron vencidos en la batalla del Ebro, una de las más sangrientas de toda la guerra. Una batalla que preparaba el camino para la caída de Cataluña.

Tras la caída de Barcelona y la ocupación de Madrid, miles de republicanos, militares y civiles, se exiliaron en Francia. La guerra civil española había finalizado, dando paso a la larga dictadura de Francisco Franco, que duraría hasta el año 1975.

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